Cómo empezar una colección de cromos o cartas sin cometer los errores más habituales
Hay personas que empiezan una colección porque su hijo les pide un álbum al pasar por un quiosco.
Otras vuelven al hobby después de veinte años, movidas por la nostalgia.
Y también están quienes descubren las cartas Pokémon, Magic o Lorcana gracias a un amigo y terminan completamente enganchados.
El motivo cambia. Lo que suele ser igual es la primera sensación.
No saber por dónde empezar.
¿Compro sobres? ¿Necesito un álbum? ¿Es mejor intercambiar? ¿Merece la pena comprar cartas sueltas? ¿Tengo que elegir una única colección?
La buena noticia es que no existe una única forma de convertirse en coleccionista.
La mala es que casi todos cometemos los mismos errores durante las primeras semanas.
El primer error es querer hacerlo todo
Cuando descubues este mundo resulta fácil entusiasmarse.
Empiezas mirando una colección de fútbol y, antes de darte cuenta, también te llaman la atención las cartas Pokémon, una expansión de Lorcana y algún vídeo sobre Magic.
No hay nada malo en sentir curiosidad.
El problema aparece cuando intentas seguir todas las colecciones al mismo tiempo.
Además del dinero que supone, terminarás sintiendo que nunca avanzas realmente en ninguna.
Por eso casi todos los coleccionistas recomiendan lo mismo: empieza por una sola colección.
Cuando la conozcas bien, siempre habrá tiempo para explorar otras.
No necesitas gastar mucho dinero para disfrutar
Existe la idea de que coleccionar es una afición cara.
Puede llegar a serlo.
Pero no tiene por qué.
La diferencia suele estar en cómo compras.
Abrir sobres es divertido y forma parte del hobby, pero eso no significa que debas comprar sin un límite.
Marcar un presupuesto mensual ayuda a disfrutar mucho más de la colección y evita esa sensación de estar gastando más de la cuenta.
Curiosamente, quienes más tiempo llevan coleccionando suelen comprar menos sobres que los principiantes.
Simplemente han aprendido cuándo merece la pena hacerlo.
Los repetidos llegarán antes de lo que imaginas
Da igual la colección que elijas.
Sucederá.
Al principio apenas aparecen.
Después empiezan a repetirse algunos números.
Y llega un momento en el que tienes una pequeña pila de cromos o cartas que ya no sabes dónde guardar.
Muchos principiantes los consideran un fracaso.
Los coleccionistas con experiencia los ven como una oportunidad.
Cada repetido es una posibilidad de conseguir aquello que todavía falta.
Por eso merece la pena conservarlos bien desde el primer día.
No colecciones solo pensando en el valor
Internet está lleno de noticias sobre cartas vendidas por miles de euros.
Es fácil pensar que todas las colecciones acabarán revalorizándose.
La realidad es bastante diferente.
Algunas piezas alcanzan precios muy elevados.
La inmensa mayoría no.
Si empiezas una colección únicamente como inversión, es posible que acabes decepcionado.
En cambio, si eliges una colección porque realmente te gusta, el tiempo jugará a tu favor.
Si algún día aumenta de valor, estupendo.
Y si no ocurre, seguirás disfrutando de una colección que construiste poco a poco.
Organizar la colección desde el principio marca la diferencia
Hay una frase que muchos coleccionistas repiten con el tiempo:
"Ojalá hubiera empezado a organizarlo todo desde el primer día."
Cuando la colección todavía es pequeña, parece innecesario.
Pero conforme pasan las semanas empiezan los problemas.
No recuerdas qué cromos tienes repetidos.
Pierdes tiempo buscando una carta concreta.
Olvidas qué números te faltan.
Un poco de organización evita todo eso.
Y, además, hace mucho más sencillos los intercambios.
Habla con otros coleccionistas
Una colección puede hacerse perfectamente en solitario.
Pero cambia por completo cuando empiezas a compartirla.
Descubrirás personas que llevan años coleccionando, aprenderás pequeños trucos y conocerás colecciones que probablemente nunca habías visto.
También descubrirás algo curioso.
Da igual la edad que tenga cada persona.
Cuando dos coleccionistas hablan de sus álbumes o de sus cartas favoritas, todos parecen volver a tener diez años.
No tengas prisa por terminar
Es quizá el mejor consejo de todos.
Completar una colección produce una satisfacción enorme.
But si conviertes ese objetivo en una obsesión, corres el riesgo de perderte la parte más divertida.
Abrir sobres.
Intercambiar.
Descubrir nuevos diseños.
Conocer gente.
Esperar esa carta que parece imposible de encontrar.
Todo eso también forma parte de la colección.
Y, cuando por fin colocas el último cromo o la última carta, te das cuenta de algo curioso.
Lo que realmente echabas de menos no era el hueco vacío del álbum.
Era todo el camino que te había llevado hasta allí.
Porque las mejores colecciones no son las que se completan más rápido.
Son las que dejan más recuerdos por el camino.
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